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Implantes de progestina


Transcripción

Alrededor de una vez al mes ocurre un conjunto de eventos, conocido como el ciclo menstrual, que prepara el cuerpo de una mujer para el embarazo.

Los cambios de los niveles de sustancias químicas naturales en el flujo sanguíneo, las hormonas, controlan estos eventos.

Los órganos reproductores afectados por estas hormonas incluyen la vagina, el cuello uterino, el útero, las trompas de Falopio y los ovarios.

Los ovarios producen dos hormonas principales, llamadas estrógeno y progesterona.

A medida que el nivel de estrógeno comienza a aumentar, hace que la mucosidad del interior del cuello uterino, que normalmente es espesa, se vuelva más líquida.

El estrógeno también activa otras hormonas para provocar que uno de los ovarios libere un óvulo. Este proceso se llama ovulación.

Si una mujer tiene relaciones sexuales durante este período, las células reproductivas del hombre, llamadas espermatozoides, pueden atravesar la mucosa más delgada y fecundar un óvulo.

En el útero, el estrógeno hace que el endometrio se vuelva más grueso, preparándolo para recibir un óvulo fecundado.

El aumento de los niveles de progesterona hace que las glándulas del endometrio liberen un líquido que alimenta al óvulo fecundado.

La progesterona también hace que la mucosidad del cuello uterino, que se había puesto más líquida, se vuelva a hacer más densa para impedir el paso de los espermatozoides.

Si el óvulo no ha sido fecundado, los niveles de estrógeno y progesterona comienzan a disminuir.

Esta disminución de los niveles de hormonas provoca la menstruación, un proceso en el que el útero expulsa por la vagina sangre y el tejido que recubre el interior del útero.

Un implante de progestina es un método anticonceptivo.

Previene el embarazo hasta por tres años.

El dispositivo se implanta debajo de la piel en el antebrazo de la mujer.

Un implante de progestina es una varilla de plástico flexible que tiene el tamaño de un fósforo y contiene una hormona similar a la progesterona, llamada progestina.

Está diseñado para ser visible en las radiografías.

El implante libera continuamente progestina en el cuerpo.

Los niveles altos de progestina ayudan a evitar que el cuerpo libere otras hormonas que causan la ovulación.

Sin ovulación, no hay óvulo disponible para la fecundación, por lo que la mujer no puede quedar embarazada.

Una segunda manera en que la progestina evita el embarazo se relaciona con su efecto sobre la mucosidad del cuello uterino.

Los niveles altos de progestina mantienen la mucosa del cuello uterino lo suficientemente gruesa como para que el esperma no pueda atravesarla.

Una tercera forma en que la progestina evita el embarazo es a través de su influencia en el recubrimiento uterino.

A diferencia de la progesterona natural, la progestina tiene una composición química ligeramente diferente.

Con el tiempo, hace que el recubrimiento uterino sea más delgado en lugar de más grueso.

Como resultado, si se llegara a producir la fecundación de un óvulo, el endometrio puede ser demasiado delgado como para permitir su permanencia en el útero,

por lo que se produce la expulsión fuera del cuerpo en el siguiente período menstrual.

Un médico puede insertar un implante de progestina durante una visita al consultorio.

Para ello, el médico hace dos marcas con un marcador estéril:

una para el sitio de inserción

y otra que utiliza como guía para la dirección durante la inserción.

Posteriormente, el área de inserción se limpia con un antiséptico y se adormece con un anestésico local.

A continuación, el médico utiliza un aplicador especial para punzar la piel con una aguja hueca que contiene el implante, y deslizarlo debajo de la piel.

Finalmente, retira la aguja, dejando el implante dentro.

Después de colocar el implante, el médico se asegura de que la ubicación sea correcta palpando ambos extremos del implante debajo de la piel.

Se aplica un vendaje sobre el lugar de la inserción.

El sangrado menstrual con un implante de progestina puede incluir cambios en:

la frecuencia del sangrado, la intensidad del sangrado y la duración de cada período de sangrado.

Aunque es posible retirarlo antes, el implante se debe quitar después de los tres años.

El médico puede reemplazarlo por un implante nuevo en ese momento.

Si hay sospecha de embarazo, es importante que la mujer consulte con su médico. Es posible que sea necesario retirar el implante.

Un implante de progestina tiene más del noventa y nueve por ciento de eficacia en la prevención del embarazo.

Esto significa que menos de una de cada cien mujeres que utilizan este método anticonceptivo quedan embarazadas por año.

Para obtener más información sobre cualquier tipo de método anticonceptivo, hable con su médico.