Skip to main content
Menu

Efectos del tabaco en la salud


Transcripción

Cada vez que usted fuma un cigarrillo, los gases tóxicos pasan a sus pulmones y luego a su torrente sanguíneo,

desde donde se diseminan a cada órgano de su cuerpo.

Un cigarrillo se fabrica a partir de hojas de tabaco, las cuales contienen nicotina y una variedad de otros compuestos.

A medida que el tabaco y los compuestos se queman, liberan miles de sustancias químicas peligrosas, incluyendo más de cuarenta comprobadas como causantes de cáncer.

El humo del cigarrillo contiene gases venenosos como monóxido de carbono y óxido de nitrógeno,

así como pequeñas cantidades de partículas radioactivas causantes de cáncer.

Todos los tipos de tabaco son peligrosos, incluyendo los cigarros, pipas y el tabaco sin humo, así como el tabaco de mascar y el rapé.

La nicotina es una sustancia adictiva presente en el tabaco. Después de inhalar el humo del tabaco,

la nicotina fluye por el torrente sanguíneo hacia el cerebro, donde provoca una sensación placentera.

Cuando usted expone su cerebro de manera repetida a la nicotina, éste se desensibiliza,

motivo por el cual se le antoja cada vez más nicotina para sentirse normal.

Fumar causa la muerte. Las personas que fuman suelen morir a una edad más temprana que los no fumadores.

De hecho, 1 de cada 5 muertes en los Estados Unidos está vinculada al consumo de cigarrillos.

Si usted fuma, su riesgo de sufrir problemas serios de salud aumenta de forma dramática, incluyendo:

enfermedades cardíacas, ataque o infarto al corazón, accidente cerebrovascular, cáncer de pulmón y muerte por enfermedad pulmonar obstructiva crónica.

Fumar causa enfermedades cardiovasculares.

Cuando la nicotina fluye a través de las glándulas suprarrenales, estimula la liberación de epinefrina, una hormona que eleva la presión arterial.

Además, la nicotina y el monóxido de carbono pueden dañar el revestimiento de las paredes internas de las arterias.

Pueden formarse depósitos de grasa, llamados placas, en los sitios de estas lesiones y crecer lo suficiente

para estrechar las arterias y reducir drásticamente el flujo de sangre, dando lugar a una afección llamada ateroesclerosis.

En las cardiopatías coronarias, la ateroesclerosis estrecha las arterias que irrigan el corazón,

lo que reduce el suministro de oxígeno al músculo cardíaco, aumentando el riesgo de sufrir un ataque o infarto al corazón.

Fumar también aumenta el riesgo de coágulos de sangre, ya que hace que las plaquetas en la sangre se agrupen.

Fumar aumenta el riesgo de enfermedad vascular periférica,

en la que las placas ateroscleróticas bloquean las arterias grandes de los brazos y piernas.

Fumar también puede causar aneurisma de la aorta abdominal,

que es una inflamación o debilitamiento de la aorta en su sección abdominal.

Fumar daña dos de las partes principales de los pulmones:

las vías respiratorias, también llamadas tubos bronquiales y los pequeños sacos de aire llamados alvéolos.

Con cada respiración, el aire viaja por el conducto respiratorio llamado tráquea y entra en los pulmones a través de los tubos bronquiales.

Entonces el aire se dirige a miles de pequeños alvéolos, donde el oxígeno del aire se mueve hacia el torrente sanguíneo

el dióxido de carbono de desecho sale del torrente sanguíneo.

Minúsculas proyecciones similares al cabello, llamadas cilios, revisten los tubos bronquiales y barren las sustancias nocivas fuera de los pulmones.

El humo del cigarrillo irrita el revestimiento de los tubos bronquiales, haciendo que se hinchen y produzcan mucosidad.

El humo del cigarrillo también hace más lento el movimiento de su cilios,

provocando que un poco de humo y la mucosidad permanezcan en los pulmones.

Mientras usted duerme, algunos de los cilios se logran recuperar y empiezan a empujar a los contaminantes y el moco fuera de los pulmones.

Cuando usted se despierta, su cuerpo trata de expulsar este material tosiendo repetidamente, una condición conocida como tos de fumador.

Con el tiempo, se desarrolla la bronquitis crónica debido a que sus cilios dejan de trabajar,

sus vías respiratorias se obstruyen con cicatrices y moco, y la respiración se vuelve difícil.

Sus pulmones son ahora más vulnerables a otras enfermedades.

El humo del cigarrillo también daña los alvéolos, haciendo más difícil el intercambio de oxígeno y dióxido de carbono hacia y desde la sangre.

Con el tiempo, muy poco oxígeno puede llegar a la sangre, por lo que usted puede desarrollar enfisema,

afección en la que se respira con dificultad y se debe usar un tubo de oxígeno en la nariz para poder respirar.

La bronquitis crónica y el enfisema son conocidos de manera colectiva como enfermedades pulmonares obstructivas crónicas o EPOC.

La EPOC es una pérdida gradual de la capacidad respiratoria que no tiene cura.

El humo del cigarrillo contiene al menos 40 sustancias causantes de cáncer, llamadas carcinógenos, incluyendo el cianuro, formaldehído, benceno y amoníaco.

En su cuerpo, crecen células sanas, producen nuevas células (se reproducen) y luego mueren.

El material genético dentro de cada célula, llamado ADN, dirige este proceso.

Si usted fuma, las sustancias químicas tóxicas pueden dañar el ADN de las células sanas.

Como resultado, las células dañadas crean nuevas células no saludables,

que crecen fuera de control y se pueden extenderse a otras partes del cuerpo.

El cáncer más común a nivel mundial es el cáncer de pulmón, con más de un millón de casos nuevos diagnosticados cada año.

Las sustancias químicas nocivas de los cigarrillos pueden causar cáncer en otras partes del cuerpo, tales como:

en la sangre y médula ósea, boca, laringe, garganta, esófago, estómago, páncreas, riñón, vejiga, útero y cuello uterino.

Fumar puede causar infertilidad tanto en hombres como en mujeres.

Si una mujer está embarazada y fuma durante el embarazo,

expone a su bebé a las sustancias químicas tóxicas del cigarrillo, que causan un mayor riesgo de:

bajo peso al nacer, aborto involuntario, parto prematuro, muerte fetal, muerte infantil y el síndrome de muerte súbita del lactante.

Fumar también es peligroso si la madre está amamantando. La nicotina pasa al bebé por la leche materna

y puede causar inquietud, taquicardia, vómitos, sueño interrumpido o diarrea.

Otros efectos nocivos del hábito de fumar para la salud son: baja densidad ósea y mayor riesgo de fractura de cadera entre las mujeres;

enfermedad de las encías, que a menudo conduce a la pérdida de dientes y a la cirugía; disfunción del sistema inmunológico y curación lenta de las heridas; e impotencia sexual en los hombres.