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Reparación laparoscópica de hernia inguinal


Transcripción

Una hernia inguinal es la protuberancia anormal del contenido abdominal,

como por ejemplo el intestino, a través de un área débil de los músculos de la ingle.

El intestino prominente reside en lo que se conoce como saco herniario.

En algunos casos, las hernias que no se tratan ocasionan complicaciones.

Por ejemplo, si parte de los intestinos se traba en el orificio de la hernia,

puede interrumpirse el suministro de sangre, lo cual conduce a la necrosis del tejido intestinal.

Esto se denomina hernia estrangulada.

Si un cirujano cree que usted corre riesgos a causa de esta complicación, probablemente le recomendará una reparación de hernia optativa.

La reparación abierta tradicional de la hernia inguinal requiere un sola incisión relativamente grande.

Las técnicas laparoscópicas más nuevas requieren solamente una pequeña incisión en forma de “ojo de cerradura” o punción,

que generalmente producen un periodo de recuperación más corto.

Al llegar al hospital para someterse a la cirugía, se le colocará una vía endovenosa,

y es posible que se le administren sedantes que le ayudarán a relajarse.

Las reparaciones laparoscópicas de hernia inguinal se realizan con anestesia general,

por lo tanto permanecerá dormido el tiempo que lleve la operación.

Se le insertará temporalmente un tubo respiratorio por la boca

y dentro de su garganta para ayudarlo a respirar durante la operación.

También es posible que se le coloque un catéter en la vejiga para drenar la orina.

Estos dispositivos se retirarán al finalizar el procedimiento.

Una reparación laparoscópica de hernia inguinal sin complicaciones por lo general lleva entre treinta y sesenta minutos.

Dependiendo de su situación y la experiencia del cirujano,

se elegirá uno de los dos tipos de técnicas laparoscópicas:

laparoscopía extraperitoneal o laparoscopía preperitoneal transabdominal.

Para acceder a la hernia, el cirujano utilizará instrumentos cortantes denominados trócares

para crear tres pequeños orificios o “puertos” en la pared abdominal.

La ubicación de estos puertos variará dependiendo de las preferencias del cirujano y el tipo de procedimiento.

Uno de estos puertos por lo general se realiza en la zona umbilical.

Luego se bombeará dióxido de carbono a través del puerto umbilical para inflar el abdomen y así poder visualizar el contenido más fácilmente.

A continuación, el cirujano insertará el laparoscopio a través del puerto umbilical.

Las imágenes de la cámara se proyectan en un monitor ubicado en el quirófano.

Luego, el cirujano pasará varios instrumentos a través de los otros puertos.

Estos instrumentos se usarán para separar el saco herniano y colocar una malla sobre el orificio de la hernia.

Esto evitará que el intestino se retraiga a través del orificio.

Antes de retirar el laparoscopio, el cirujano observará la zona por última vez a fin de detectar hemorragias u otros daños.

Al retirar el laparoscopio, se deja en el lugar una válvula del puerto por poco tiempo para liberar todo el dióxido de carbono del abdomen.

Finalmente, las incisiones en forma de “ojo de cerradura” se cierran con suturas o grapas y se cubren con vendas.

Después de la cirugía, se le retirarán el tubo respiratorio y el catéter, y se lo trasladará al área de recuperación para monitorearlo.

De ser necesario, se le administrarán calmantes para el dolor.

Cuando pueda ingerir líquidos, se le retirará la vía endovenosa.

La mayoría de los pacientes son dados de alta entre tres y cinco horas después del procedimiento.