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La intubación y ventilación mecánica


Transcripción

Es posible que reciba intubación endotraqueal y ventilación mecánica si se encuentra en una situación de emergencia que involucre problemas respiratorios severos

o si se encuentra bajo anestesia general durante un procedimiento quirúrgico.

Cuando respira, el aire ingresa a sus pulmones cuando un músculo llamado diafragma, junto con otros músculos cercanos, se contraen y hacen que la cavidad torácica se expanda.

El aire es exhalado cuando estos músculos se relajan, y el tejido pulmonar regresa lentamente a su tamaño original. Esto se llama respiración.

Durante la respiración, el oxígeno del aire pasa a través de su nariz o boca hacia su faringe, o garganta.

Luego, ingresa a su tráquea, o tubo aéreo. Su tráquea se divide para formar los bronquios derechos e izquierdos principales, los cuales ingresan a sus pulmones.

Dentro de sus pulmones, los bronquios principales se dividen reiteradamente y, finalmente, se convierten en pequeños tubos llamados bronquiolos. En los extremos de los bronquiolos se encuentran pequeños sacos de aire llamados alvéolos.

El oxígeno en sus alvéolos es absorbido dentro de pequeños vasos sanguíneos cercanos llamados vasos capilares.

Al mismo tiempo, el dióxido de carbono, un gas en su sangre que debe ser eliminado, ingresa a los alvéolos y sale a través de las vías respiratorias.

Este proceso se llama intercambio de gases.

Si tiene problemas respiratorios severos, los niveles de oxígeno en su sangre pueden descender demasiado, o los niveles de dióxido de carbono pueden elevarse demasiado.

Cualquiera de estas condiciones puede dañar sus órganos vitales, incluyendo su corazón y cerebro.

Algunas condiciones que pueden provocar problemas respiratorios severos incluyen: ahogamiento, una obstrucción en la tráquea, tal como un objeto extraño o tumor,

enfermedades pulmonares obstructivas tales como asma, bronquitis crónica y enfisema, enfermedades tales como neumonía y síndrome de dificultad respiratoria aguda o SDRA,

debilidad severa de los músculos que controlan la respiración, y daño a los huesos y tejidos del pecho.

Bajo estas circunstancias, es posible que necesite oxígeno adicional o ayuda para respirar a través de la ventilación mecánica.

La ventilación mecánica también se usa durante procedimientos quirúrgicos para: administrar anestésicos, evitar la aspiración de contenidos del estómago hacia los pulmones, y

controlar de cerca los niveles de oxígeno y dióxido de carbono en la sangre durante la cirugía.

Antes de intubarlo y ventilarlo para un procedimiento quirúrgico, se le colocará una vía intravenosa, o I-V,

y su médico le administrará medicamentos a través de su IV para que se duerma.

A medida que el medicamento hace efecto, el médico colocará una máscara de oxígeno sobre su nariz y boca y le pedirá que respire profundo,

asegurándose de que usted contará con una reserva de oxígeno en su cuerpo antes del procedimiento.

El primer paso en la ventilación mecánica se llama intubación endotraqueal.

Una vez dormido, su médico utilizará un instrumento llamado laringoscopio para realizar la intubación.

Un laringoscopio, que está compuesto por un mango, una luz, y una hoja sin filo, ayuda a guiar el tubo endotraqueal a su posición adecuada.

Su médico inclinará su cabeza hacia atrás ligeramente e insertará el laringoscopio a través de su boca hacia su garganta, teniendo especial cuidado de no tocar sus dientes.

Utilizando la hoja, su médico levantará con cuidado la epiglotis, que es un colgajo de tejido que protege su laringe.

Luego, hará ingresar la punta del tubo endotraqueal en la tráquea.

Una vez que el tubo endotraqueal esté en la tráquea, su médico inflará un globo pequeño alrededor del tubo para asegurarse de que se ajuste bien en su lugar.

Su médico retirará el laringoscopio y unirá con cinta adhesiva el tubo a la esquina de su boca para evitar que se salga de su posición.

Su médico revisará si el tubo está colocado correctamente en la parte baja de la tráquea al inflar

sus pulmones con una bolsa especial y al escuchar sus sonidos respiratorios en ambos lados de su pecho. Si el extremo del tubo está muy abajo, ambos pulmones no recibirán la misma cantidad de aire.

En algunos casos, se toma una radiografía inmediatamente después de la intubación para confirmar la ubicación del tubo.

Una vez que el tubo endotraqueal esté en la posición adecuada, su médico lo conectará al ventilador mecánico, una bomba especialmente diseñada que ayuda a la respiración

al suministrar aire bien oxigenado a los pulmones y permitiendo que el dióxido de carbono salga de los pulmones.

Los niveles de oxígeno y dióxido de carbono se controlarán de cerca para confirmar que el ventilador está funcionando.

Una vez que termine su procedimiento quirúrgico, su médico no retirará el tubo endotraqueal hasta que usted sea capaz de respirar por sí mismo con seguridad.

Esto se determinará al medir cuán seguido respira y cuánto aire inhala y exhala en cada respiración.