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Reemplazo total de rodilla


Transcripción

La articulación de la rodilla está compuesta por el extremo inferior del fémur,

que actúa de bisagra en el extremo superior de la tibia, y la rótula,

que se desliza por el espacio que se forma entre los cóndilos femorales.

El reemplazo total de rodilla es un procedimiento a través del cual la rodilla que presenta dolor o funciona mal se reemplaza por componentes artificiales.

Si el médico le recomienda un reemplazo total de rodilla,

probablemente se deba a que su rodilla está severamente dañada por la artritis o lesionada.

Antes del procedimiento, se le administrarán líquidos, antibióticos y medicamentos por vía endovenosa para ayudarle a relajarse.

Es posible que se le coloque un catéter en la vejiga para drenar la orina.

La mayoría de los reemplazos de rodilla se realizan con anestesia general,

en cuyo caso se le insertará un tubo respiratorio en la garganta para ayudarlo a respirar durante la operación.

O bien, puede recibir anestesia raquídea o peridural,

en cuyo caso permanecerá despierto durante el tiempo que lleve el procedimiento, pero sus piernas estarán anestesiadas.

Debido a que la pérdida de sangre y de líquido muchas veces puede ser significativa, se tendrán a mano bolsas de sangre en caso de que necesite una transfusión.

La mayoría de los reemplazos de rodilla llevan aproximadamente dos horas.

El cirujano realizará una incisión a lo largo del borde delantero de la rodilla.

Luego de separar los músculos y ligamentos que rodean la rodilla, el cirujano realizará una incisión en la cápsula articular de la rodilla para penetrar en el interior de la articulación.

Utilizando instrumentos especiales, el cirujano retirará el hueso y el cartílago dañado de los extremos del fémur y de la tibia

y, en la mayoría de los casos, extirpará la cara inferior de la rótula.

El cirujano preparará entonces el hueso restante para que reciba la nueva prótesis de rodilla.

Por lo general la prótesis consiste en un componente femoral, tibial y rotular.

Una vez que los extremos de los huesos estén listos, el cirujano pegará con cemento la nueva prótesis en la posición que corresponda.

Antes de suturar la incisión, el médico le tomará una radiografía para asegurarse de que la rodilla se haya colocado en la posición correcta.

El cirujano cerrará la incisión con puntos o grapas y colocará temporalmente un drenaje para retirar el exceso de líquidos.

Inmediatamente después de la operación, se le colocará una férula que le ayudará a mantener la rodilla en la posición adecuada.

Luego se lo trasladará al área de recuperación para monitorearlo.

De ser necesario, es posible que reciba una transfusión de sangre en este momento.

Una vez que se encuentre estable y haya despertado de la anestesia,

se lo trasladará a una habitación del hospital, donde continuará recibiendo antibióticos por vía endovenosa durante un breve periodo y se le administrará medicación para el dolor en la medida en que lo necesite.

Para evitar que se formen coágulos de sangre en la pierna,

se le administrará un anticoagulante, se le pedirá que use medias de compresión neumática y se le aconsejará que comience a caminar lo antes posible luego del procedimiento.

Una enfermera o un fisioterapeuta le ayudará a levantarse de la cama y comenzar a usar su rodilla nueva.

La mayoría de los pacientes son dados de alta del hospital una vez que son capaces de caminar con ayuda de muletas o un andador.