La preeclampsia es un problema que sufren algunas mujeres durante el embarazo. La presión arterial aumenta y aparecen proteínas en la orina. Normalmente, ocurre en la segunda mitad del embarazo y en 5 a 8% de los embarazos.
Su médico buscará los siguientes signos: presión arterial alta, inflamación persistente y concentraciones elevadas de proteína en la orina.
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Se desconoce la causa de la preeclampsia. Entre las posibles causas están:
Un factor de riesgo es aquello que incrementa su probabilidad de contraer una enfermedad o condición. Los factores de riesgo incluyen:
Las mujeres con preeclampsia pueden manifestar síntomas o sentirse bien, sobre todo si la preeclampsia es leve. Es muy importante consultar al médico regularmente durante el embarazo para detectar problemas de forma temprana.
Los síntomas pueden incluir:
El médico le preguntará acerca de sus síntomas y antecedentes clínicos, y le realizará un examen físico.
Las pruebas pueden incluir:
Una lectura de la presión arterial de 140/90 ó mayor se considera alta ya sea que la mujer esté o no embarazada. Durante el embarazo, la presión arterial del tercer trimestre se compara con la presión arterial antes del embarazo o durante el inicio del segundo trimestre. La presión arterial se eleva durante el embarazo si:
A veces la retención de líquidos se hace evidente en la exploración. La retención de líquidos puede causar un aumento de peso de más de 5 libras (2,3 kg) en una sola semana. El rápido aumento de peso en uno o dos días se debe casi seguramente a la retención de líquidos.
En condiciones normales, la concentración de proteínas en la orina no es cuantificable o es mínima. En la preeclampsia, suelen aparecer concentraciones significativas de proteínas en la orina.
Las pruebas sanguíneas analizan:
Tratar la preeclampsia de forma temprana puede evitar que avance a eclampsia (convulsiones causadas por la preeclampsia grave). La única forma de curar la preeclampsia es dar a luz.
El tratamiento puede incluir:
Si el embarazo ha alcanzado las 36 semanas o más, su doctor puede recomendar que el parto sea inducido.
La preeclampsia leve puede controlarse hasta las 36 semanas de gestación con reposo y medicación. Por ejemplo, el médico puede recomendarle que tome:
Si su situación en casa es estable y vive cerca de un hospital, su doctor podría atenderla en su domicilio. El tratamiento domiciliario puede incluir:
Si la preeclampsia es moderada o el ambiente de su casa no es relajante, su médico puede internarla. El tratamiento puede incluir:
Si la preeclampsia es grave, puede inducirse el parto a partir de las 28 semanas de gestación. El parto temprano pone en riesgo al feto, pero si se deja que la preeclampsia grave progrese, la madre y el feto corren un riesgo elevado.
La mayoría de las mujeres con preeclampsia dan a luz a niños saludables. Algunos desarrollan una condición llamada eclampsia, que se manifiesta con convulsiones, causada por la preeclampsia grave. Esta afección es muy grave para la madre y para el bebé. Afortunadamente, la preeclampsia suele detectarse a tiempo en las mujeres que acuden regularmente para cuidado prenatal, y la mayoría de estos problemas pueden prevenirse.
No existen pautas confiables para prevenir la afección. No obstante, las siguientes recomendaciones pueden ayudar a prevenir la preeclampsia u otros problemas relacionados con el embarazo: